Cotopaxi

 La primera excursión que hicimos recién arribados a Quito fue ascender al Cotopaxi, volcán que impresiona por su imponencia y su historia. Nos levantamos muy temprano a la mañana, desayunamos y salimos con Don Galo desde Guápulo hacia la Agencia Voyager a buscar a otros pasajeros.

 La Agencia se encuentra ubicada en Avda. Amazonas y Wilson. Partimos de allí junto al grupo que se sumó rumbo a uno de los más altos volcanes del Ecuador, con 5897 msnm.

 Luego de aproximadamente 1,30 hs llegamos al ingreso del Parque Nacional Cotopaxi. Allí tomamos un té de coca para poder ambientarnos a la altura (Partimos de Quito que se encuentra a 2800 msnm aprox. y ascenderíamos a 4864 msnm que es la altura del Refugio), también aprovechamos a comprar chocolate y agua para el ascenso. Debido al intenso frío que hacía debimos comprar guantes a los artesanos.

 El guía que nos acompañó realmente cumplió su labor de la mejor manera desde el principio con las recomendaciones para el ascenso: abrigo suficiente, agua, chocolate, guantes, lentes para sol, protector solar y lo principal hacerle saber en todo momento si existía alguna dificultad.

 Desde el sector de administración del Parque subimos en el transporte de la agencia hasta el parking. Desde allí se realizaría el ascenso caminando. El día era muy frio, con viento helado.

 Había dos formas de ascender, por un sendero en línea recta pero con mucha pendiente y otro  en forma de zigzag, la decisión del guía fue hacerlo por la segunda y fue muy acertada ya que hubo algunos integrantes del grupo que tuvieron dificultad para avanzar.

 Aparte de las camperas habíamos llevado las capas de lluvia y nos fueron muy útiles para hacer frente al agua nieve.

El guía nos dijo que la caminata podía durar de 50 minutos a 1,20 hs según las condiciones físicas nuestras y al clima.

El guía se llamaba Manuel Valladares, comenzó explicando las normas de seguridad del Parque Nacional Cotopaxi: no entrar a las praderas, no arrojar basura, etc. Planteó la necesidad de ser solidarios para llegar al refugio y regresar todos, que se iba a recorrer lo que el grupo pudiera, con mucho cuidado y respeto por las condiciones de cada uno.

Desde las instalaciones del Parque Nacional hasta el Volcán la distancia es de 35 km. aproximadamente. La superficie del Parque supera las 33.000 hectáreas y entre los atractivos se pueden enunciar: el Volcán Antisana, Volcán Sincholagua, volcán Rumiñahui, Lago Limpiopungo, Lago Santo Domingo, Manantiales, ruinas de los incas, Volcán Cotopaxi.

Al desplazarnos hacia el parqueadero nos fue explicando la existencia de los pinos radiatas los cuales han sido introducidos. Las áreas reforestadas no se encuentran dentro del área protegida del Parque.

Explica el sabido perjuicio que produce la existencia de las plantas introducidas por sobre la vegetación autóctona. Las especies foráneas han sido utilizadas para la producción de aglomerados, cuya empresa lleva el mismo nombre que el del volcán.

La última erupción volcánica fue en el año 1904 y la más importante fue en 1887 manifestando el guía que la lava llegó hasta Esmeraldas en la costa del Pacífico, como para graficar la magnitud.

Nos va contando el significado de muchas palabras/términos quichuas. En el camino se cruza un venado y el guía dice que ya se vislumbra muy buena suerte.

 Desde el parking son unos 300 metros de ascenso hasta el refugio. Fuimos ascendiendo lentamente resguardándonos del viento helado que nos daba en la cara y nos dificultaba respirar.

El grupo fue arribando al Refugio en tandas. El esperado lugar cálido como debería ser un refugio no fue tal. Muy lindas instalaciones pero sin calefacción y el chocolate no estaba muy caliente. Detalles para tener en cuenta principalmente en las jornadas de frío y a esa altura.

Estuvimos un rato allí arriba hasta que una de las jóvenes del grupo se descompuso y el guía junto a otro joven y Gabo la bajaron hasta el parking.

Mientras ascendíamos el volcán no se dejó ver, sólo cuando descendíamos se despejó unos minutos y pudimos verlo y fotografiarlo.

Fue una experiencia genial aunque solo duró unos minutos.

Gabo y Pablo