Desde Puerto Madryn a Buenos Aires

 

El inicio del viaje ! Un momento muy esperado!
Llegó el día! Viernes 9 de enero, bien temprano despertamos en la bella Puerto Madryn. Ya las despedidas en Esquel y Puerto Madryn habían tenido su momento y llegó el momento de echar a andar las flamantes mochilas. Como toda previa a un viaje importante las horas de sueño fueron insuficientes y el momento para ultimar detalles de las mochilas también lo fue.

A los últimos abrazos llenos de emoción con Martita y Marcelo, antes de salir al mundo, le siguieron la sensación indescriptible de salir a la aventura, del día “D”. Adriana nos fue a buscar para llevarnos a la ruta, a la estación de servicio sobre la ruta 3, allí comenzaría la aventura de mochileros. Era la primera experiencia “haciendo dedo”. Luego de una hora aproximadamente accedió a llevarnos un camionero de nombre “Alejandro” que nos aclaró “hasta Buenos Aires puedo llevarlos, hasta ahí llego”. Nuestra alegría no tenía fin, el viaje comenzaba de la mejor manera.
Es bien sabido que si uno pretende hacer un viaje como el nuestro debe ir ahorrando y compensando lo más posible y se había presentado la oportunidad.
El viaje estuvo bueno, charlas, mates, sándwiches y asistencia con el GPS estuvieron presentes durante todo el recorrido.

Como todo viaje sin un horario de llegada programado tuvo su cuota de adrenalina. Llegar a las 2 am del sábado 10. Atravesar una villa y dormir en la caja del camión hasta las 6 am fue parte de la aventura. Mosquitos, calor y ruidos externos fueron los compañeros de una madrugada que no invitaba al sueño. Yo (Pablo) caí rendido mientras Gabo se mantuvo despierto a pesar del cansancio.
Luego pedimos un remis que nos dejó en pleno corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Era el momento de buscar un hostel para poder dormir aunque hubiera que pagar medio día extra. El cuerpo cansado no entendía de razones: “No pueden ingresar hasta las 14 hs” “No tenemos habitación disponible” y tampoco algunos precios que no tenían razón de ser.

La búsqueda nos llevó al barrio porteño de Palermo y luego de rebotar en algún hostel nos propusimos desayunar en un lugar con wi fi y donde pudiéramos cargar la netbook y los celulares.
Aterrizamos en un local de la gran cadena hamburguesera. La furia de la gran ciudad parecía continuar y el enojo de Gabo iba en aumento. Los enchufes no funcionaban, tampoco el WiFi, el baño de hombres clausurado, una señora que estaba sentada junto a nosotros hablaba de política y despotricaba contra todos y para colmo de males no había hamburguesas hasta después de las 11 am.
Todo esto nos causó mucha gracia y cuando pudimos conectarnos llegó la recompensa. Buscando en booking encontramos un departamento en Palermo Hollywood con piscina casi al mismo precio del hostel que habíamos visitado. La reserva fue instantánea, no había tiempo que perder y nos lanzamos a la calle cuando recién eran las 9 am.
Llegamos y muy amablemente nos dijeron que volviéramos a las 11 am. Nos fuimos a una plaza a tomar algo fresco y relajarnos hasta esa hora. Si bien estábamos en un barrio muy seguro, se nos había acercado un joven sin demasiadas buenas intenciones. El error había sido nuestro al sacar la netbook y celulares para empezar a escribir. Inmediatamente guardamos todo y evitamos cualquier mal momento. No es necesario vivir con miedo en la Gran ciudad pero si ser precavido y no tentar a los amigos de lo fácil.
Tuvimos buena fortuna y pudimos ingresar a las 11 am al departamento. Tarde de piscina y pequeño descanso para seguir a la tardecita con un paseo por Puerto Madero. Reencuentro con Sebastián de Lanús y Vanina, amiga de Puerto Madryn. El encuentro nos llevó a una picadita y cervezas en un pub en un subsuelo porteño.
Domingo 11. Despertamos tarde, luego de un buen rato en la piscina fuimos de compras para el almuerzo, que reemplazaría a la merienda. Visita al Mercado de Pulgas en el que se pueden encontrar objetos increíbles.
A la noche pizzas, birra y fernet para recibir a Deborah, Juan Pablo y Vanina. Hermosa velada llena de risas y temas copados.

Lunes 12. Día de trámites pendientes: Bancos, AFIP, etc. Día terriblemente caluroso sumado a la burocracia de los trámites que nos daban la razón al cambio que buscamos. Tratar de ser felices con menos tarjetas y gastos que pagar. La furia de la ciudad emerge por todos lados, empleados que se desbordan, falta de empatía con el usuario o la indiferencia son monedas más que corrientes.
Regreso al departamento a buscar las mochilas a las corridas porque el tiempo volaba y se nos iba el ferry. Para atravesar la ciudad desde el centro a Palermo y luego hacía la Dársena Sur en hora pico: Subte, colectivo, taxi en menos de dos horas para no perder el ferry que nos llevaría a Colonia de Sacramento en Uruguay. El tráfico era terrible a las 18 hs. sumado a la paciencia del taxista que parecía conducía en cámara lenta. Llegamos casi al límite para embarcarnos y relajarnos con la siguiente etapa.
Llegamos a la bella Colonia del Sacramento…. Continuará en el próximo post.

Gabo y Pablo