Perú nos espera….

 

Arranca Febrero de 2015 y con él la nueva etapa del viaje. Estamos en el domingo 1° de Febrero, salimos de Retiro a las 17:25 hs. Casi como de costumbre habíamos llegado a las corridas, el cole sale con retraso. Lo primero que nos encontramos es que mi asiento no reclina lo suficiente, esto no sería problema si no fuera un viaje de 2 días jeje. Tenemos los últimos asientos al final de bus, el ruido será otro acompañante fiel durante todo el viaje.

Lejos de hacernos problemas la verdad es que le ponemos onda y a viajar. Los otros dos ocupantes del fondo son Vanesa y su hijito Gesebeh. También nos vamos conociendo con otra chica peruana de nombre Erica (de profesión peluquera y que trabaja y vive en Buenos Aires).

Lunes 2.  Son las 5am es muy temprano realmente y encienden las luces porque hemos llegado a Mendoza. Luego continuamos para hacer el cruce de Los Andes. Pasamos por Uspallata. Nos maravillamos con la imponencia de Los Andes y era comentario obligatorio pensar en Don José de San Martin y sus tropas en aquellos tiempos de la emancipación de nuestros países.

En nuestro ascenso encontramos a un lado el Parque de Estudio y Reflexión de Punta de Vacas, un lugar para disfrutar de la paz, de la meditación y del descanso.

En el bus viajaban también otros copados como Rocío y su hija Silvia y otra viajera que nos aportó datos de Machu Picchu.

La verdad el viaje se hizo muy llevadero porque nos reímos mucho de diferentes temas: la comida afrodisíaca fue uno de ellos y sacó mucho de la picardía peruana. También hablamos de lugares a visitar, las recomendaciones para que nos cuidáramos no faltaron en todo el viaje. Además conversamos con una amiga de Trujillo que nos ofreció su casa para quedarnos.

Las fotos selfies salían como pan caliente, con cada celular y acompañado de risas. La película de terror fue una buena opción “ llamada de emergencia” pero previo a eso hubo muchas pifiadas porque habíamos padecido una película que habían puesto un par de veces. Algo gracioso fue que a mi (Pablo) me encontraron parecido a Francella que parece que en Perú era muy visto, las risas no cesaban por el comentario.

Martes 3.  Despertamos cuando se detuvo el bus en una gasolinera cerca de Coquimbo. Ya se hace notar el desierto a pleno, en frente una minera con una gruesa capa de polvo en suspensión que impresiona. Kilómetros de tierra y nada de vegetación, especies de pampas de arena y piedras.

Luego nos fuimos internando en la niebla, tan espesa que sólo lográbamos divisar el otro carril.  Continuamos viaje, dormimos por momentos ya que la distancia recorrida ya se hacía sentir.

Se hace largo pero ameno por todas las charlas con la gente linda que conocimos. Nos aconsejan tener cuidado con las avivadas de algunos que encontramos en todos lados, lamentablemente eso no tiene nacionalidad y trasciende las fronteras de todos los países.

Almorzamos en un parador chileno a U$S 7 el menú, más caro que el que podemos encontrar en muchos locales en Perú. El calor se hace notar de sobremanera.

Reservamos en Ilo, una ciudad costera a 2hs de Tacna.  Allí descansaríamos para luego salir para Puno. La idea fue de Erica, una amiga peruana, que iba a esa ciudad a visitar a su madre.

 

 

Llegamos a Tacna a un parador en el que los que seguían viaje a Lima, cenarían. Nos despedimos del resto de los amigos viajeros y junto a Erica nos tomamos un taxi hasta la Terminal. Allí tomamos un colectivo (auto que lleva  a distintos pasajeros, en nuestro caso nosotros 3 y una señora y su hija). Antes de subir fuimos testigos de algunas discusiones entre el chofer y otras personas. En realidad es normal a veces entre distintos choferes ya que tratan de captar pasajeros, nada para preocuparse.

El conductor maneja a gran velocidad y con música a todo dar, muchos de los temas estaban buenos y aprovechamos a cantar los tres en el asiento trasero, sumado a las risas y bromas que van surgiendo.

Llegamos a Ilo y debido a que el alojamiento que reservamos quedaba muy lejos, decidimos procurar uno más céntrico. Al llegar bajamos en la plaza y comenzamos a buscar alojamiento, Erica acompañó a Gabo mientras yo me quedaba con las mochilas afuera de un ciber.

Una de las primeras cosas que llamaron mi atención fue que los taxis y colectivos (autos colectivos) van circulando permanentemente por las calles haciendo sonar pequeños bocinazos cuando ven gente que circula y a modo de ofrecer el viaje. En países como Argentina si alguien nos toca bocina las intenciones pueden ser otras jeje.

Al rato regresaron con la novedad que habíamos conseguido un hotel cerca. Nos despedimos de Erica y nos fuimos caminando. El hotel estaba muy bueno y nos ocurrió algo gracioso al ingresar. Debido a que habían ido a averiguar Erica y Gabo y después aparecimos nosotros sin ella, el recepcionista se puso nervioso y dudó un poco sobre el tipo de habitación que habíamos pedido. Superado esto quedó la anécdota y las risas para el recuerdo.

Dejamos las mochilas y salimos en búsqueda de un local para cenar. Probé mi primer plato de comida peruana: Arroz chaufa, abundante, sabroso y con una salsita aparte muy picante para nosotros, por cierto, acompañado con una Inka cola, bebida muy peruana.

Pablo y Gabo.