Desde Málaga nos fuimos hasta Algeciras en un bus que tardó aprox 3 horas. La información que teníamos era que lo mejor era pasar por Tánger Med pero al consultar en el Puerto de ferries nos dijeron que por Ceuta era más directo para llegar a Chefcheoane.

Ya en el puerto de ferries pudimos empezar a notar un acento que no era español, los empleados eran marroquíes, era nuestro primer encuentro con una cultura que nos atrapaba aun antes de vivirla.

Son varias las empresas que hacen los viajes y te transportan en ferry de un lado al otro del famoso Estrecho de Gibraltar. En tan solo una hora ya estás del otro lado, no sin antes sentir el bamboleo de la embarcación en el mar.

Lo cierto es que hasta ese momento creíamos que Ceuta ya era territorio marroquí. Grande fue nuestra sorpresa cuando al salir del puerto no teníamos control migratorio, fue allí que preguntando nos dijeron que el control estaba a 20 minutos caminando. Estábamos en una ciudad autónoma española en el norte de África.

Es increíble la historia de esta ciudad española que tuvo influencia principalmente de los musulmanes, portugueses y luego eligió pertenecer a la corona de Castilla. Es sin dudas un lugar estratégico y así lo ha sido históricamente, en el encuentro de dos continentes y único paso hacia Medio Oriente, es uno de las rutas mas importantes del mundo. La bahía de Algeciras además ha sido un lugar ideal para resguardo de los temporales.

Caminando con las mochilas fueron más de los 20 minutos. En la caminata nos encontramos una pareja de españoles en bicicleta muy copados con quienes intercambiamos los contactos.

Al llegar a la frontera la cosa se puso más interesante. Mucha gente en los alrededores para luego pasar por unos pasillos atestados de personas y del personal policial que iba parando a unos y otros. Todo era muy confuso para nosotros al no conocer el idioma, en una de las ventanillas nos controlaron los pasaportes y luego ya estábamos en Marruecos. Es la frontera del Tarajal. Fueron instantes un tanto alocados.

Al caminar unos 100 metros ya nos encontramos con la zona donde estaban los taxis. Cuando pretendíamos consultarle a un taxista que dejaba a unos pasajeros se acercó un joven diciendonos que teníamos que hablar con él porque organizaba a los taxis que salían de allí. El pueblo más cercano era Castillejos pero no queríamos ir allí sino a Tetouan y luego a Chefchaoen. Luego de regatear un poco con otro taxista a escasos metros donde estaban todos los taxis, arreglamos precio y a viajar a Tetouane. El conductor muy amable nos fue contando algunas cosas del lugar, idioma, comidas, precios.

Así llegamos a Tetouan a una terminal de buses, un edificio circular y en el centro muchos hombres hablando fuerte (casi a los gritos) y preguntándote para donde ibas. El bus salía muy tarde así que preferimos consultar a los taxis-colectivos en las afueras de la estación. Allí iban ofreciendo e iban llenando el auto, en total éramos 7 con el conductor, 4 personas atrás y adelante el chofer y viajeros copados.

Viajamos un par de horas hasta Chefchaoen apretados y a una velocidad interesante. En un tramo del camino se hizo un trancón (como dicen en Colombia) por un accidente y debimos armarnos de paciencia. Queríamos llegar a dejar las mochilas, comer y salir. Nos había estresado un poco la frontera y queríamos llegar a Chefchauen… 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *