Llegamos a la bella Colonia del Sacramento….

Lunes 12.
Llegamos alrededor de las 19.45 hs de Argentina y 20.45 de Uruguay. Tener presente que hay que cambiar la hora del reloj para no perderse nada y menos aún el transporte (atrasan 1 hora a partir de marzo y adelantan a partir de octubre)
Llegar a Colonia me produjo una grata sensación, Gabo ya había estado pero para mí era la primera vez y comenzar a transitar las callecitas empedradas y tan pintorescas ya comenzaba a gustarme demasiado.
Nos recibieron un ejército de alguaciles (o helicópteros como muchos los llamábamos desde pequeños) que insinuaban cambio de vientos y lluvia.
Llegamos a “Sur Hostel” y nos recibió Jessica y luego Sergio con la mejor onda. Desde el principio nos dijeron que nos sintiéramos “como en casa”. Una frase que muchas veces suena a frase hecha pero aquí cobró su real sentido. El staff se compone de Sergio (propietario), Jessica, Camila, Raúl y Felipe.

Luego de un pequeño tour por el hostel nos acomodamos en una de las habitaciones compartidas del primer piso. Camas cómodas, sábanas perfumadas y ventilador, un paraíso para los viajeros cansados. Sumado a esto una cocina cómoda que no tenía horario de cierre (otro punto a favor) y varios baños en planta baja y 1er piso, todos con ducha incluida. Es bien sabida la demanda de baños con ducha cuando nos alojamos en hostels y aquí estaba bien cubierta dicha demanda.
Llegó el turno del baño necesario para dejar atrás los calores y apuros vividos en Buenos Aires y después nos fuimos a hacer unas compras al “Super” para una cena rápida. Aun no teníamos mucha idea del cambio de moneda: dólar a peso, dólar a peso uruguayo o peso a peso uruguayo. Pagamos con débito sin problemas aunque no sabíamos si las 5 cosas que fueron nuestra primera compra significaban poca o mucha plata. Las preguntas de Gabo se repetían una y otra vez: ¿Cuántos pesos argentinos es eso?
Colonia es una ciudad turística por excelencia por lo que es más cara que Montevideo. Igualmente eso no debe hacer que nos la perdamos por nada del mundo.

Luego del fast food casero nos conectamos un rato, luego cargamos el termo, el mate y bombilla viajeros (que nos regalaron Ceci, Ramiro y Renatita) y nos fuimos a caminar por la ciudad vieja.
Era una hermosa noche que invitaba a caminar, calles seguras y amigables que nos fueron llevando por lugares de luz tenue y otros rincones más oscuros que preferimos descartar para el día siguiente. Los mates en un banco cerca del muelle tenían un sabor distinto. La charla con Gabo parecía la de dos amigos que recién se conocían, encantos de los viajes que hacen que todo sea nuevo a cada instante. Al regresar seguimos mateando con Raúl, parte del staff, con quien podíamos charlar horas de sus viajes y sus proyectos. El sueño nos fue torciendo el brazo luego de un día agitado y nos fuimos a dormir.

Martes 13.
Contra todo presagio de que el martes 13 trae mala suerte fue un hermoso día de lluvia, nos levantamos justo para no perdernos el desayuno antes de las 10:30hs. (aunque no son tan estrictos como en otros hostels, punto a favor para los viajeros trasnochadores o dormilones).
Felipe, Raúl y las chicas organizaban unas tortas fritas para la tarde lluviosa y levantaban pedidos. Encargamos 2 para el regreso del paseo. Prometían ser grandes, eran ovaladas y con una agujero en el medio, algo distintas a las que nos tenían acostumbrados en el sur de Argentina.
Luego, paraguas en mano, nos fuimos a hacer el mismo recorrido nocturno pero ahora con las luces del día. La llovizna nos acompañó gran parte de la tarde.
El enamoramiento que produce Colonia al llegar aumenta con las horas. No seguimos un orden para recorrerla. Una callecita nos llevaba a otra. Las puertas lejos de cerrarnos el paso nos invitaban a imaginar qué historias se habrían tejido en cada casa. Las ventanas eran otro espectáculo que se presentaba a cada paso, rejas moldeadas de maneras tan diferentes y con tantos estilos. Obras de arte anónimo pero de una riqueza indescriptible. Todo es asombroso en Colonia, fachadas, arboles floridos, hermosos empedrados, autos antiguos, colores, pájaros y sin olvidarnos de su gente.
Nos llamaba la atención que en las esquinas los autos frenaran y nos dieran el paso, nos recordaba a nuestra querida Esquel en la Patagonia Argentina.
En el paseo por la ciudad nos detuvimos a conversar con dos parejas divertidas que estaban sentadas en la vereda. Un tema fue llevando a otro y la charla empezó a rondar los viajes como no podía ser de otra manera: viajes por trabajo a Munro de Genry (está bien escrito aunque uno quiera escribirlo con “H”), el viaje de Ana a Islas Canarias, el sueño de viajar a La Antártida de Beba y las picardías de Hugo que dejaba deslizar entre la conversación, fueron minutos que podrían haberse extendido horas por lo amena que resultaba aquella gente que nos brindó su tiempo y su buena onda.
Internet fue otro de los temas y nos encantó la apertura que tenían a las redes sociales para conectarse y prometimos agregarlos para que nos leyeran y vieran su foto. Quedamos fascinados con el encuentro, es una parte importante de los viajes conocer a la gente e intercambiar con ellos, escuchar sus historias y sus sueños y compartir los propios. Fue muy bueno encontrarlos, habernos detenido allí y que nos enriquecieran nuestra estancia en la hermosa Colonia del Sacramento.
Y se hizo la hora de volver al Hostel, no sin antes ir de compras al Super para otra cena rápida antes de tomar el cole a Montevideo. Esta vez nos pasó lo que nos puede pasar en otros lugares, luego de que nos marcaran los productos en la caja, no había “débito” y tampoco teníamos pesos uruguayos ni argentinos suficientes por lo que Gabo tuvo que regresar luego a abonar y llevar las cosas. Cosas que pasan!
Al regresar a Sur Hostel, nuestras tortas fritas no estaban, hubo overbooking de tortas y nos quedamos sin el preciado alimento jaja. Cena rápida, ducha, fotos y despedida de tan linda gente.
Tomamos una línea de buses de nombre COT (http://www.cot.com.uy/site/) en el que viajamos a Montevideo muy cómodos con aire acondicionado y servicio de wi fi durante todo el viaje (algo que alegró a Gabo de sobremanera).

Llegada a Montevideo alrededor de las 00:30 aprox. Que contaremos en el próximo post!