El arte mural

Llegar a Colombia ha sido una experiencia apasionante. En este país todo se expresa con unas pizcas extras de sabor. La comida sabe sabrosa, la música invita a bailar hasta al más inexperto bailarín, las voces no solo muestran el rinconcito de Colombia al que pertenecen sino también mucha musicalidad. Los colores están presentes en todos lados y en el arte mural callejero no podía ser de otra manera.

Muchas son las ciudades que ofrecen sus rostros hermosamente pintados. Lo interesante de los murales es que son expresiones de una diversidad que no deja a nadie fuera. Los hay de mil formas y con mil mensajes. Grandes, pequeños, coloridos y monocromos, en paredes lisas o aprovechando cualquier superficie. Nada detiene a los artistas que quieren llamar la atención del transeúnte.

Solo hay que saber mirar, tal vez el paso ligero haga que nos perdamos esas bellas obras. Los hombres caminamos tan de prisa que perdemos de vista las cosas importantes. Vamos apurados hacia un destino y en el camino hay miles de detalles que nos quieren expresar algo. Si se es local el apuro por llegar al trabajo, si se es turista la prisa por llegar al museo o tomar un bus, si se es viajero tal vez la mirada sea diferente y se detenga a tomarle una foto, leer el mensaje, recomponer los sentidos, admirar, escribir en la libreta, agradecer la vivencia.

El arte mural callejero se expone ahí en lo duro de la calle, se expresa sin máscaras, sin presentaciones ni pomposas inauguraciones. El artista  callejero es kamikaze porque se expone a todos los que pasen por el lugar, se expone a la mano de otros que tal vez dejen un grafitti, un autógrafo, etc.

En una de las obras que nos detuvimos a disfrutar decía: “el arte es una mentira que nos acerca a la verdad”…

Gracias Colombia por todas esas expresiones…

Gabo y Pablo