Chefchaouen

El hotel “Riad” si bien el precio estaba bueno aunque son viejas casas adaptadas. Algo gracioso fue que la ducha daba justo sobre el inodoro. Estábamos a escasos metros de una de las entradas a la Medina. Ingresamos a la misma y fuimos caminando y habituando nuestros ojos al hermoso colorido de chefchauen.

 

Luego de un rato comenzamos a preguntar para llegar a la plaza, para ir a comer ya que desde el desayuno de la mañana en Málaga no habíamos vuelto a probar bocado. Salimos para probar nuestra primera comida en tierra marroquí. Shawarma con frutos y acompañado de un té a la menta, del que luego nos habíamos hecho adictos. Fuimos recorriendo las callecitas de la Medina y como ya era tarde decidimos regresar al hotel (riad), no sin antes perdernos, ya que era difícil ubicarse en una pequeña ciudad donde todo tiene un color azul. Al lado del hotel nos conectamos a internet en un café y probamos exquisito café de Marruecos.

 

Al día siguiente desayunamos en el hotel y salimos nuevamente a caminar la Medina, visitamos la alcazaba, compramos algunas souvenirs y a la tarde nos fuimos a lo alto de una colina donde había una mezquita desde donde se podía ver el atardecer y fotografiar la Medina y toda la ciudad. Hay que tener presente que se la llama Medina a la ciudad vieja. Cada tanto, durante el día se oían las llamadas a la oración por el altoparlante desde cada mezquita. Era fuerte escuchar como una a una las mezquitas iban haciendo su oración y se formaba un eco importante que se desparramaba por los alrededores.

 

Tanta gente yendo y viniendo por las callecitas realmente nos mareaba un poco. A medida que transcurría la noche los pequeños locales iban cerrando sus puertas. Ese día cenamos muy tarde y había que volver al hotel. Cuando salimos de la plaza y comenzamos a ascender por el laberinto que es la Medina, notamos que pocos locales quedaban abiertos, poca gente caminaba y nos desorientamos. En un momento un jovencito nos preguntaba si hablábamos árabe, español, qué necesitábamos y nosotros caminábamos ya un tanto asustado por la situación. Al final dimos con un señor de un local que nos indicó cómo llegar a la puerta que nos haría salir de la Medina. Nunca sufrimos ninguna situación de robo, realmente fue muy seguro andar por allí, salvo cuando oscurece y uno se pone más alerta y desconfiado.

 

Un dato muy gracioso fue que en varias oportunidades le hablaban en árabe a Gabo, creyendo que era marroquí. Luego de ello bromeábamos todo el tiempo sobre su parecido.

 

Llegó el tiempo de seguir viaje a Fez, habíamos comprado boleto en la gare routiere ( estación de buses) y allí fuimos. Al momento de despachar las mochilas nos cobraron 5 dirhams, unos 0,5 euros o 0,60 dólares. La empresa es la TIM y en abril del 2017 nos costó hasta Fez 110 dirhams. Ell viaje duró alrededor de 4 horas. El alojamiento en Chefchauouene en habitación privada con baño para dos personas 470 dirhams o 17 € Costo de las comidas 25 dirhams, 2,5 euros. El desayuno entre 20 y 25 dirhams, ingreso a La Alcazaba 10 dirhams.